No te importe ser la cola si subes con la cometa
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El amor no atiende a la razón
es la razón de Dios para perpetuar la vida.
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La envidia hace crecer setos en el camino de la amistar
y la arruina
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Los amigos son aquellos que lo son, a pesar de conocerse..
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La ley se hace para controlar a los delincuentes, aunque apenas la cumpla la gente legal..
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Cuando la ley protege al delincuente el orden se desmorona, la justicia desaparece y la venganza toma partido.
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La batalla contra la corrupción se libra en los corazones. Ni en los tribunales ni en los libros de leyes.
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Quien difama a los demás, de tí no se ha de callar.
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Sella tus labios a tiempo antes que las palabras las transporte el viento.
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Si tienes que contestar, déjate tiempo a pensar.
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Si la ley y la justicia se enfrentan, escucha a la conciencia.
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La palabra difamatoria es como un boomerang. Acaba golpeando a quien la lanza.
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miércoles, 4 de mayo de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
CRISTO Y SU SACRIFICIO (POEMA)LA VIÑA DEL SEÑOR
Cayó el rayo bramó el trueno y la tierra retembló
Se removieron las tumbas en el vientre del seol
De llama, el rojo encendido en el horizonte ardió
Las nubes, un puro llanto de amargura derramó
Y la noche en un instante a la tarde se tragó
De en medio de la tormenta se oía clara una voz
¡Maldita vid de la tierra,
¿es el hijo de mi amor y así me lo has torturado,
y por ti le envié yo?
Maldita seas mil veces, que no mereces perdón.
El Santo y su sacrificio hasta los cielos subió
Y allí delante del Padre, por humanos abogó
A los pies del Santo Padre, con sangre pide perdón
Por la sangre derramada que aquel madero empapó
Y desde el suelo clamaba, para los hombres ¡perdón!
Padre, tu me los has dado, y por ellos morí yo
Son, pollitos sin la clueca, son ovejas sin pastor,
Ahora que estoy a tu lado, por favor cuídamelos
No los entrampe el Diablo, ni el mundo, ni imperfección,
Que los quiero como a hijos, como a hermanos o aún mejor
Son los amigos del alma, trozos de mi corazón.
Yo me los llevé cautivos y con ellos dejé el don
De predicar Tu Palabra a todo hombre y nación
Puse enfrente de sus ojos, de la gloria la visión
Y una antorcha que se extingue, para encenderse mejor
Con la vida inmarcesible, por tu amor y por mi amor
Recíbelos como a hijos, donde moramos Tú y yo
Desde hoy y para siempre, son
La Viña del Señor.
L.VILCHES
Se removieron las tumbas en el vientre del seol
De llama, el rojo encendido en el horizonte ardió
Las nubes, un puro llanto de amargura derramó
Y la noche en un instante a la tarde se tragó
De en medio de la tormenta se oía clara una voz
¡Maldita vid de la tierra,
¿es el hijo de mi amor y así me lo has torturado,
y por ti le envié yo?
Maldita seas mil veces, que no mereces perdón.
El Santo y su sacrificio hasta los cielos subió
Y allí delante del Padre, por humanos abogó
A los pies del Santo Padre, con sangre pide perdón
Por la sangre derramada que aquel madero empapó
Y desde el suelo clamaba, para los hombres ¡perdón!
Padre, tu me los has dado, y por ellos morí yo
Son, pollitos sin la clueca, son ovejas sin pastor,
Ahora que estoy a tu lado, por favor cuídamelos
No los entrampe el Diablo, ni el mundo, ni imperfección,
Que los quiero como a hijos, como a hermanos o aún mejor
Son los amigos del alma, trozos de mi corazón.
Yo me los llevé cautivos y con ellos dejé el don
De predicar Tu Palabra a todo hombre y nación
Puse enfrente de sus ojos, de la gloria la visión
Y una antorcha que se extingue, para encenderse mejor
Con la vida inmarcesible, por tu amor y por mi amor
Recíbelos como a hijos, donde moramos Tú y yo
Desde hoy y para siempre, son
La Viña del Señor.
L.VILCHES
lunes, 21 de marzo de 2011
EL ALZHEIMER ¿DONDE VIVEN LOS RECUERDOS?
EL ALZHEIMER ¿DONDE VIVEN LOS RECUERDOS? Euquel da Luce. Hace apenas un mes, en una de esas noches gélidas que hemos sufrido este año, el Sr. Euquel convoca a la familia, esposa e hijos, son alrededor de las tres de la mañana y sus palabras no son halagüeñas pero si esperadas: “La mamá, la yaya, ya no está”, toda la familia como una sola persona se pusieron a llorar, casi en silencio, y allí estaba el cuerpo de una anciana de casi noventa años, aún con su rostro amable, como quien duerme y sus manos que habían abrazado y acariciado llenas de amor, permanecían cálidas y suaves como esperando las últimas caricias de los que la amaron y tanto amó.¿Quien era esta anciana, o mejor dicho quien había sido? Pues según cuenta su propio hijo, sus nietos y los que la conocieron, era una gran persona, una buena madre y una abuela como todavía quedan algunas. Como madre y esposa, sin tacha, trabajó toda su vida fuera de casa porque el hombre con quien se casó tenía a su cargo a sus padres envejecidos, sin pensión (que en aquel tiempo era cosa rara quien
la tenía) y un jovencito, cuñado, en edad escolar. Nunca se quejó, fue una mujer feliz sirviendo a los demás. Por tener que cuidar a un hijo enfermo aprendió a poner inyecciones y a partir de ahí todo el barrio la requirió como practicante gratuita a cualquier hora de día o de noche, nunca dijo que no, y eran, tanto ella como su marido, generosos y espléndidos en lo que estaba a su alcance. Sus nietos dicen de ellos “No nos preocupaba para nada no tener juguetes por Reyes, los abuelos venían tres veces por año cargados como camellos con todo lo imaginable en juguetes, cuentos y juegos, eran increíbles”.Pero ¿Qué pasó? Pasó que a partir del fallecimiento de su marido un enemigo que no había sido invitado en el grupo de la familia entró sin llamar, una malévola sombra aún desconocida, de la que solo se saben sus efectos, comenzó a devorarle los pensamientos, a repetir y olvidar, repetir y olvidar, ella, que le encantaba pasear, se perdía por los caminos, siempre con la obsesión de volver a su casa, la casa de su juventud , donde en la confusión de su mente desarropada de pensamientos lógicos, pretendía encontrarse con su pasado, su marido su hijo joven y aquel entorno amado del paraíso perdido de sus pensamientos . Su mundo se truncaba cuando al buscarla la encontraban desorientada y perdida señalando a una arboleda donde ella decía que era el camino a su casa. Sus libros favoritos, La Biblia y “La arboleda perdida”,de Rafael Alberti, que le regaló su marido una tarde paseando por Las Ramblas de Barcelona, como dos enamorados que siempre fueron. En la primera página del libro, ella que siempre tuvo alma de poeta escribió.De paseo por Las RamblasComo novios cogidos de la manoMe regalaste La Arboleda perdidaQue hoy no es la mía.Porque estás tú a mi lado. A mi Don Juan (que así se llamaba su marido)Muy pocos años después, en la última página de ese mismo libro escribió lo siguiente.Una triste tarde de SeptiembreSe marchó muy lejos mi Don JuanY se quedó en tinieblas mi arboleda.Me siento perdidaSin tu cálida mano para andar por ellaLlévame contigo porque sin ti…También mi arboleda se ha perdido. Poco a poco se fue desorientando cada vez más hasta tener terror a salir a la calle por olvidarse hasta de su propia identidad y nombre. El Sr. Euquel dice que aunque hace poco que la enterró, no sabe en realidad en que momento murió su madre, porque llegó a hacer cosas inconcebibles en ella, el cuerpo y la mente van por libre, el instinto prima mientras la mente recorre campos desconocidos para los que les rodean, de eso no tienen conciencia. Dejó de reconocer a los suyos aunque algunas veces surgía algo de lucidez.Nunca dejó de ser amable y bondadosa, ya en su demencia mas profunda, como era pájaro mañanero se asomaba a la ventana de su habitación que daba a la calle y les mandaba un beso por el aire a las vecinas que esperaban el autobús para ir a trabajar y en sus últimos días de agonía que apenas podía respirar, si le acercaban la cara ponía un beso en la mejilla. Cuantos hemos compartido parte de nuestra vida con personas de esta calidad humana, hasta llegamos a pensar que es bueno ser un poco dementes.Su hijo cumplió el deseo de ella de ser enterrada junto a su marido, viajó hasta el otro lado de España, justamente la otra orilla, del Atlántico al Mediterráneo.Adiós Conchita. Por fin has encontrado el camino a casa. L. Vilches http://dosrosasblancas.blogspot.com/
la tenía) y un jovencito, cuñado, en edad escolar. Nunca se quejó, fue una mujer feliz sirviendo a los demás. Por tener que cuidar a un hijo enfermo aprendió a poner inyecciones y a partir de ahí todo el barrio la requirió como practicante gratuita a cualquier hora de día o de noche, nunca dijo que no, y eran, tanto ella como su marido, generosos y espléndidos en lo que estaba a su alcance. Sus nietos dicen de ellos “No nos preocupaba para nada no tener juguetes por Reyes, los abuelos venían tres veces por año cargados como camellos con todo lo imaginable en juguetes, cuentos y juegos, eran increíbles”.Pero ¿Qué pasó? Pasó que a partir del fallecimiento de su marido un enemigo que no había sido invitado en el grupo de la familia entró sin llamar, una malévola sombra aún desconocida, de la que solo se saben sus efectos, comenzó a devorarle los pensamientos, a repetir y olvidar, repetir y olvidar, ella, que le encantaba pasear, se perdía por los caminos, siempre con la obsesión de volver a su casa, la casa de su juventud , donde en la confusión de su mente desarropada de pensamientos lógicos, pretendía encontrarse con su pasado, su marido su hijo joven y aquel entorno amado del paraíso perdido de sus pensamientos . Su mundo se truncaba cuando al buscarla la encontraban desorientada y perdida señalando a una arboleda donde ella decía que era el camino a su casa. Sus libros favoritos, La Biblia y “La arboleda perdida”,de Rafael Alberti, que le regaló su marido una tarde paseando por Las Ramblas de Barcelona, como dos enamorados que siempre fueron. En la primera página del libro, ella que siempre tuvo alma de poeta escribió.De paseo por Las RamblasComo novios cogidos de la manoMe regalaste La Arboleda perdidaQue hoy no es la mía.Porque estás tú a mi lado. A mi Don Juan (que así se llamaba su marido)Muy pocos años después, en la última página de ese mismo libro escribió lo siguiente.Una triste tarde de SeptiembreSe marchó muy lejos mi Don JuanY se quedó en tinieblas mi arboleda.Me siento perdidaSin tu cálida mano para andar por ellaLlévame contigo porque sin ti…También mi arboleda se ha perdido. Poco a poco se fue desorientando cada vez más hasta tener terror a salir a la calle por olvidarse hasta de su propia identidad y nombre. El Sr. Euquel dice que aunque hace poco que la enterró, no sabe en realidad en que momento murió su madre, porque llegó a hacer cosas inconcebibles en ella, el cuerpo y la mente van por libre, el instinto prima mientras la mente recorre campos desconocidos para los que les rodean, de eso no tienen conciencia. Dejó de reconocer a los suyos aunque algunas veces surgía algo de lucidez.Nunca dejó de ser amable y bondadosa, ya en su demencia mas profunda, como era pájaro mañanero se asomaba a la ventana de su habitación que daba a la calle y les mandaba un beso por el aire a las vecinas que esperaban el autobús para ir a trabajar y en sus últimos días de agonía que apenas podía respirar, si le acercaban la cara ponía un beso en la mejilla. Cuantos hemos compartido parte de nuestra vida con personas de esta calidad humana, hasta llegamos a pensar que es bueno ser un poco dementes.Su hijo cumplió el deseo de ella de ser enterrada junto a su marido, viajó hasta el otro lado de España, justamente la otra orilla, del Atlántico al Mediterráneo.Adiós Conchita. Por fin has encontrado el camino a casa. L. Vilches http://dosrosasblancas.blogspot.com/lunes, 18 de octubre de 2010
ROSAS DE ENERO (Poema)
ROSAS DE ENERO (AMOR TARDÍO)Poema)
Lucia viches Moya
Rosas de enero
Crecieron en su puerta
Semillas presas
Que en su seno ocultó
Flores tardías
Brotes de plantas yermas
En tierra húmeda
en su otoño creció
Nuevos senderos
Se abren en la espesura
Rastros marchitos
Que el pasado dejó
Veredas blancas
Por los campos de almendros
Dulce esperanza
Que el invierno tejió
Luces de velas
En la casa vacía
Mantel de encaje
Que de niña bordó
Llama de amor
En su corazón puro
Trémula suerte
Que la vida le dio
Ella le cuenta
Las penas de su alma
El la consuela
Bajo la lluvia gris
Y ella que nunca supo
Del amor verdadero
Vio que en la vida hay tiempo
De poder ser feliz.
Lucia viches Moya
Rosas de enero
Crecieron en su puerta
Semillas presas
Que en su seno ocultó
Flores tardías
Brotes de plantas yermas
En tierra húmeda
en su otoño creció
Nuevos senderos
Se abren en la espesura
Rastros marchitos
Que el pasado dejó
Veredas blancas
Por los campos de almendros
Dulce esperanza
Que el invierno tejió
Luces de velas
En la casa vacía
Mantel de encaje
Que de niña bordó
Llama de amor
En su corazón puro
Trémula suerte
Que la vida le dio
Ella le cuenta
Las penas de su alma
El la consuela
Bajo la lluvia gris
Y ella que nunca supo
Del amor verdadero
Vio que en la vida hay tiempo
De poder ser feliz.
domingo, 10 de octubre de 2010
RELOJ DE ARENA (APOCALÍPTICO)
RELOJ DE ARENA
Late acuosa la tierra en sus temblores
Del corazón de arena que palpita
Como brújula apuntando a los abismos
Por los océanos etéreos que gravita
Un gran reloj de arena en el espacio.
El estelar detiene su camino
Por alentar su error inexcusable
Punto final se pone a su destino.
Late acuosa la tierra en sus temblores
Del corazón de arena que palpita
Como brújula apuntando a los abismos
Por los océanos etéreos que gravita
Un gran reloj de arena en el espacio.
El estelar detiene su camino
Por alentar su error inexcusable
Punto final se pone a su destino.
sábado, 2 de octubre de 2010
RELOJ DE ARENA
L.VILCHES MOYA
Late acuosa la tierra en sus temblores
Del corazón de arena que palpita
Como brújula apuntando a los abismos
Por los océanos etéreos que gravita
Un gran reloj de arena en el espacio.
El estelar detiene su camino
Por alentar su error inexcusable
Punto final se pone a su destino.
Late acuosa la tierra en sus temblores
Del corazón de arena que palpita
Como brújula apuntando a los abismos
Por los océanos etéreos que gravita
Un gran reloj de arena en el espacio.
El estelar detiene su camino
Por alentar su error inexcusable
Punto final se pone a su destino.
martes, 21 de septiembre de 2010
ECO ANTIGUO AMOR DE VERANO
ECO ANTIGUO (L.V.Moya )
¡ Adios verano¡ ¡Bienvenido el otoño!
El rubor del recuerdo palpita.
Como un eco antiguo y lejano,
con sabor a salitre y a sol.
El amor del verano.
Un rumor en mi oído, tu voz.
Y mi piel tiene sed de la miel que destila tu amor
¡ Adios verano¡ ¡Bienvenido el otoño!
El rubor del recuerdo palpita.
Como un eco antiguo y lejano,
con sabor a salitre y a sol.
El amor del verano.
Un rumor en mi oído, tu voz.
Y mi piel tiene sed de la miel que destila tu amor
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